Crónicas de Harzar – Capítulo 3 – El Aliento del Territorio

Crónica de Harzar

Canto III – El Aliento del Territorio

“Si no corre, no es para cazar. Tal vez la tierra lo puso aquí para otra cosa.”

Así fue como los vimos.

No vinieron ni huyeron.
Se quedaron.
Solo nos miraban.
Parecían más preocupados por comer toda la hierba posible que por nuestro paso por ahí.

Cinco animales lanudos, pesados, de andar torpe y mirada lenta, arrancando hierba sin apuro, como si el hambre les pesara más que la mirada.
A escasos pasos de Yenah, la cuna del clan.

—“¿Por qué tan cerca?” —preguntó Dragan.
—“¿Están esperando?” —dijo Zer.
—“O nos observan” —añadió Ilian, agachando la vista como hacen los cazadores antes de lanzar la piedra.

No sabíamos qué eran.
Tampoco qué no eran.
No tenían colmillos de amenaza ni patas para escapar.
No gruñían. No huían.
Solo comían, como si no hubiesen aprendido el miedo.

Pero Tzerya había dicho una vez:
—“El manso que no corre… tal vez solo espera el momento de herirte.”

Así que no nos acercamos.
Desde lo alto, los miramos como se mira a algo que todavía no tiene nombre: promesa o peligro.

Y al volver la vista atrás, las criaturas seguían comiendo hierba cerca de Yenah,
como si nos esperaran.
Como si supieran que, tarde o temprano, serían inevitablemente nuestros.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Proyecto Prometheus - Capítulo 1 - Rutina fantasma

CESAERON - Sangre y Nigromancia - Capítulo I - La Variable Inesperada

CESAERON - Sangre y Nigromancia - Capítulo III - El Conocimiento es Sangre