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Mostrando las entradas de agosto, 2025

Canto IV – La Senda de lo Desconocido

Crónica de Harzar Canto IV – La Senda de lo Desconocido "Un aroma desconocido en la espesura anuncia dos destinos: saciarse o ser devorado." Nos movimos hacia el norte, sin buscar nada en particular, cargando con lo poco que sabíamos. La tierra se volvió más blanda. Las piedras, más escasas. Y justo cuando creíamos seguir la línea recta del destino, la pradera se quebró. Una grieta vegetal: la entrada a una selva densa, apretada, hecha de ramas que no se dejaban mirar. Nos detuvimos, no por miedo ni por sorpresa. Nunca habíamos llegado tan lejos desde Yenah. Detrás de nosotros, muy lejos, los peludos seguían pastando como si no existiéramos. —“Esto no es el bosque, es una trampa” —dijo Dragan, tanteando la lanza. —“Las trampas siempre tienen un escape” —respondió Ilian, sin mirarnos. —“Kalel, dime por dónde. Estos árboles no muestran camino.” No tenía más certezas que ellos, pero asentí como si las tuviera. Antes de que la selva no...

Crónica de Harzar – Interludio I – El Silencio de los Bosques

Crónica de Harzar Interludio I – El Silencio de los Bosques "Hay lugares donde el aire pesa más que la piedra, y donde el bosque calla para escuchar lo que todavía no nació." Entramos al poniente. El bosque no era solo madera y sombra. Las ramas parecían cuchillas dormidas, y el aire, más pesado que la piedra. Cada paso sonaba demasiado fuerte, como si alguien, oculto en la espesura, se percatara de nuestro avance. —“No me gusta este bosque. Los troncos nos miran.” —dijo Dragan, con la voz baja. Noktar intentó reírse: —“Pues que miren, así sabrán quién los entierra después.” Nadie le respondió. Ilian calló más de lo habitual, y Zer murmuró apenas: —“Caminen. El bosque no se abre a los que dudan.” El silencio pesaba. Hasta Noktar caminaba serio, como si cargara un muerto sobre los hombros. Las ramas no eran ramas: cuchillas, garras, sombras quietas esperando. El viento no era viento: parecía un guardián que n...

Crónicas de Harzar – Capítulo 3 – El Aliento del Territorio

Crónica de Harzar Canto III – El Aliento del Territorio “Si no corre, no es para cazar. Tal vez la tierra lo puso aquí para otra cosa.” Así fue como los vimos. No vinieron ni huyeron. Se quedaron. Solo nos miraban. Parecían más preocupados por comer toda la hierba posible que por nuestro paso por ahí. Cinco animales lanudos, pesados, de andar torpe y mirada lenta, arrancando hierba sin apuro, como si el hambre les pesara más que la mirada. A escasos pasos de Yenah, la cuna del clan. —“¿Por qué tan cerca?” —preguntó Dragan. —“¿Están esperando?” —dijo Zer. —“O nos observan” —añadió Ilian, agachando la vista como hacen los cazadores antes de lanzar la piedra. No sabíamos qué eran. Tampoco qué no eran. No tenían colmillos de amenaza ni patas para escapar. No gruñían. No huían. Solo comían, como si no hubiesen aprendido el miedo. Pero Tzerya había dicho una vez: —“El manso que no corre… tal vez solo espera el momento de herirte.” Así que no nos acercamos. Desde l...